24.3.10

Grupo de debate

—Mirá, esa gente súper tolerante, a la que no le molesta nada, a mí me molesta mucho. Es imposible que no te moleste nada, ¿no?
—Obvio. Pero tampoco te puede molestar absolutamente todo, como esos tipos que se quejan todo el tiempo. ¡Pará, flaco!, ¡pará de quejarte! ¡¿Nada te viene bien?! Esa gente también es insoportable. Son dos extremos que no conducen a nada…
—Sí, es cierto, pero ojo, por no ser un extremista, tampoco está bueno ser un moderado total, como esa gente que siempre es equitativa, siempre equilibrada… ¿Viste esa gente que nunca se juega por nada?
—Totalmente. Hay momentos en que algo te jode y tenés que decirlo. Y capaz que no quedás bien con todos, pero bueno, la vida es así, uno elige, toma partido por algo…
—Sí, es verdad.
—Y también está el que por miedo a que lo acusen de extremista o de moderado, en vez de quedarse a mitad de camino, se queda como digamos a un tercio, o a dos tercios. Como que nunca se termina de jugar… Porque tener una posición equilibrada en determinado contexto, de alguna manera también es jugarse por algo.
—Y claro, las cosas no son siempre blancas o negras, a veces son grises. Ahora, si elegiste gris, no empieces con que es gris claro o gris oscuro; ya está, es gris y punto. Esta vez te tocó ser moderado, mañana serás extremista, no quieras sobresalir siempre…
—Totalmente. Mirá, yo creo que uno no puede andar calculando todo el tiempo adónde cae parado. Eso sería vivir especulando. Como que en vez de buscar el equilibrio en algún tema en particular, lo querés hacer a nivel general. Y eso es muchísimo peor. No podés pretender un equilibrio entre todos los actos de tu vida. Te diría que esos tipos de tan equilibrados terminan siendo muy extremistas.
—Sí, aparte, por mantener ese “equilibrio” general, se contradicen todo el tiempo, se cagan en sus principios. No son para nada consecuentes. Y ojo, que los que se jactan de consecuentes, tampoco me van. Esos creen que son más auténticos porque siempre pensaron lo mismo.
—Totalmente, ¿por qué hay que pensar siempre lo mismo? Uno crece, y en el transcurso de la vida va cambiando. Si a los 20 pensás lo mismo que a los 40, sos una persona irreflexiva.
—O sos un hipócrita… Como el que dice una cosa pero hace otra…
—¡Ah! De esos hay un montón…
—Sí, está lleno de gente así. Pero hay más de los que a los 40 ya traicionaron todos sus verdaderos ideales y ahora te quieren vender que cambiaron porque maduraron. Yo no les creo.
—Yo tampoco. Son los típicos aburguesados. Es obvio que se re vendieron y no lo quieren admitir. Pero bueno, también es fácil hacerse el idealista a los 20.
—Típica conducta adolescente. Para que el nene sea idealista, el papá tuvo que aburguesarse.
—Claro, y seguro le hizo al nene una extensión de la tarjeta… Y cuando el nene crezca va a ser igual que el viejo. Y así, sucesivamente, se va reproduciendo la sociedad, y como que va generando su propio equilibrio, que es un equilibro re mediocre.
—Sí, y por eso todo sigue igual, o sea mal. Yo creo que para evitar todo esto hay que ser más auténtico y jugarse por una idea, sin pensar en lo que digan los demás.
—Claro, y enriquecerse con otros puntos de vista, como hacemos en este espacio, ¿no?
—Obvio.
—Totalmente.

4 comentarios:

joAco dijo...

Mirá, te diría un par de verdades...
Pero no quiero sonar como un desequilibrado. Y no por esto quiero que me veas como un moderador, no. yo digo las cosas por su nombre, pero sé que hay veces que mejor no.

Siempre pensé y actué así, yo. Lo que se dice ser consecuente.

lucia dijo...

Exelente diálogo y definitivamente me siento tocada en algún punto, pendulo entre extremos, o más bien pendulé y con el tiempo y la experiencia puedo afirmarlo porque lo reconocí y reconozco, pues la respuesta de mis acciones, pensamientos y palabras tienen un efecto y uno no es ajeno a ello acciona y reacciona y esto tiene una repercución, ser auténtico es no hacer lo que se nos antoje, es hacer lo que se nos antoje con responsabilidad y sin hacer daño, y esto se da naturalmente cuando se es sintiendo que soy con mis pasos y a mi ritmo como un individuo único, irrepetible, reconociendome en el espacio como parte de una sociedad que se relacione e interacciona y nos delinea y diseña y en este balanceo nos va llevando a reconocernos y autoconocernos.
Ser también es reconocer que mis límites se modifican, somos flexibles e inflexibles, de múltiple formas, pero lo que no se modifica es nuestra escenciA. la responsabilidad de hacer y reflejar lo que somos quitandonos las capas.

diseño social dijo...

hola, muy bueno , me morí de risa!! es tal cual! y voy a agregar: INVOLUCRARSE ES PONERSE EN ACCIÓN!!
muy buenos dibujos también! saludos. katherine

Anónimo dijo...

Excelente. Se podría decir que es el dilema de ser (un) humano.