Grabado de Francesco Costacurta
Durante los últimos meses me he dedicado al estudio de la obra gráfica del maestro Francesco Costacurta, fiel exponente de la escuela napolitana del SXVII, cuya pintura La comunión de Genarito fuera comentada en septiembre de 2006 en este mismo espacio.
En esta ocasión tengo el honor de presentar al mundo entero un grabado de Costacurta que permaneciera oculto durante siglos en un sótano del Vaticano (filial Paternal). Se trata nada menos que de La Anunciación, también conocido como La consagración de la Muzzarella; una obra hermética y a la vez contestataria, como casi toda la producción del maestro napolitano. La estampa nos muestra el preciso instante en que un ángel se le aparece a San Tallarino (símbolo de la tradición culinaria) y le ofrece un menú celestial; pero, en su afán por complacerlo, derrama la sangre de Cristo. El Santo confunde este angélico acto de torpeza con una señal del Infierno y muere segundos más tarde, víctima de un ataque cardíaco (esto no llega a apreciarse en la imagen, pero es una consecuencia lógica e inobjetable).
En esta ocasión tengo el honor de presentar al mundo entero un grabado de Costacurta que permaneciera oculto durante siglos en un sótano del Vaticano (filial Paternal). Se trata nada menos que de La Anunciación, también conocido como La consagración de la Muzzarella; una obra hermética y a la vez contestataria, como casi toda la producción del maestro napolitano. La estampa nos muestra el preciso instante en que un ángel se le aparece a San Tallarino (símbolo de la tradición culinaria) y le ofrece un menú celestial; pero, en su afán por complacerlo, derrama la sangre de Cristo. El Santo confunde este angélico acto de torpeza con una señal del Infierno y muere segundos más tarde, víctima de un ataque cardíaco (esto no llega a apreciarse en la imagen, pero es una consecuencia lógica e inobjetable).

Podría extenderme horas en el análisis, pero por razones de tiempo y espacio referiré sólo dos elementos claves: por un lado, aprecien ustedes los fideos, en total comunión con las viejas y desactualizadas barbas de San Tallarino (recuerden que por aquellos años se usaba el estilo “candado”). Por otro, nótese que el nuevo plato es una pizza “al molde”: esto comprueba definitivamente la hipótesis de que Francesco Costacurta no fue un revolucionario, sino un reformista moderado. Queda para otra oportunidad el análisis de la cortina, cuya presencia es tan enigmática como injustificada.

7 Comments:
leí en el clarín, en el Ñ, que la cortina está misteriosamente relacionada con el hecho de que la obra estuvo tanto tiempo oculta. Parece ser que el mismo Costacurta habría escondido la obra, cosa que se evidenciaría en la obra...
otro misterio
El otro día vi una pizza en un envase de cartón que no era un cuadrado perfecto, sino una cosa octogonal muy perturbadora... me dió miedo, y esta historia me recuerda todo el asunto. No quiero vivir en un mundo con pizzas en cajas octogonales, poco serias y dietéticas, seguramente.
Dese una vuelta por DPA, Rodolfo, que le he homenajeado humildemente, con un muchacho de nombre Carlitos. No le avisé antes porque soy medio pelotudo.
Saludos.
Tu dibujo de Benedetti alucina, mucha suerte...
Pablo y Ellen
La cortina es un misterio, Francesco era un reformista, y tengo una primicia: Al parecer se dice que Francesco Costacurta dibujó a un amigo suyo en estado alucinatorio luego de haber consumido distintos estupefacientes y eso lo inspiró a dibujar a su amigo "El barbudo" alucinando con visiones de ángeles. Y la pizza es un agregado de la visión de su amigo que encontró una nueva receta para cocinar la pizza de mejor forma.
Muy muy bueno!! que expresividadddd
Cuando yo era adolescente había una novela que transcurría en Costacurta.
Ah no, era Costa Esperanza. Verano del 98.
Excelente,clap,clap,clap de pie.
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