24.3.11

Golpistas

Estas palabras pueden resultar obvias para algunos, pero a otros quizá les despierten alguna inquietud o les sirvan como ayuda memoria. Hoy se cumplen 35 años del golpe cívico-militar que dio inicio a la dictadura más cruenta de la historia argentina. El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional no fue un acto irracional de un grupo de militares violentos. Por el contrario, se trató de un plan cuidadosamente ideado por corporaciones económicas que necesitaban imponer un modelo neoliberal basado en la especulación financiera y, para vencer la resistencia popular, instrumentaron un plan de exterminio aplicando el terrorismo de estado. Dicha operación, ejecutada por las Fuerzas Armadas, se realizó simultáneamente en toda Sudamérica con el apoyo y la instrucción de los EEUU. Y su saldo más siniestro, como se sabe, fue la desaparición masiva de personas que fueron torturadas y asesinadas, el robo de bebés, la persecución ideológica, los exilios, la censura, la restricción de las libertades individuales y toda clase de violaciones a los derechos humanos.
Pero también hubo consecuencias económicas nefastas como la destrucción del aparato productivo nacional y el inmenso endeudamiento externo, debido a las políticas económicas implementadas y a los negociados que se realizaron desde el Estado en beneficio de grupos privados y en perjuicio de toda la sociedad. Dicho modelo se profundizó durante el gobierno de Menem (y fue sostenido por el de De la Rúa) con la entrega del patrimonio público, la ley de convertibilidad y la liberación de las importaciones, provocando la quiebra de pequeñas empresas y la desocupación de millones de trabajadores: todo esto en plena democracia y con amplio consenso político, sin las desapariciones ni las torturas de los años anteriores.

Vale la pena demorarse en este último aspecto porque a veces nuestro imaginario político “atrasa” y, al no ver tanques en las calles o señores armados vestidos de verde, llegamos a pensar que muerto el perro se acabó la rabia. Sin embargo, es necesario recordar que buena parte de los empresarios, políticos, sindicalistas, sacerdotes, periodistas y “expertos” que pululan por los medios dando clases de democracia o que ahora se horrorizan ante los crímenes de lesa humanidad, fueron partícipes, operadores o cómplices de la dictadura militar y apoyaron las medidas económicas que llevaron a la miseria a millones de argentinos. Es cuestión de estar atentos, informarse y hacer memoria.